jueves, marzo 05, 2009

Pinky, el delfín albino


No se trata de un montaje con Photoshop. El delfín rosa de la foto existe realmente. Vive en las aguas del lago Calcasieu (Louisiana, EE.UU.) y, obviamente, se llama Pinky. Erik Rue, capitán de barco, lo fotografió, y relató así su hallazgo al matutino The Daily Telegraph: “Vi pasar un pequeño grupo de delfines y me llamó la atención uno más luminoso que el resto. Era increíblemente rosa”.
“El delfín parece gozar de buena salud y ser completamente normal, excepto por su magnífico color”, prosiguió el capitán. “Todo él es rosa, de la nariz a la cola, y tiene los ojos rojos, lo que indica que es albino”.
Efectivamente, Pinky es un delfín albino, un espécimen extremadamente raro, que no hay que confundir con el delfín rosa, otra especie cercana naturalmente de ese color.

martes, marzo 03, 2009

Amigo grillo


Desde siempre, los grillos han fascinado a los chinos. Antiguamente los encerraban en hermosas cajitas de porcelana, perforadas y decoradas con miniaturas. O los metían en pequeñas jaulas de marfil, bambú o junco. También organizaban carreras de grillos, en las que se cruzaban numerosas apuestas.
Durante las dinastías manchúes, estos animalitos alcanzaron su máxima popularidad y fueron objeto de los más exquisitos cuidados. Los consejos para tratarlos están recopilados en el Libro del Grillo, escrito hace 400 años, y que se consultaba para saber qué hacer si, por ejemplo, el grillo sufría de restreñimiento o de vértigo o estaba herido.
Muchos manchúes llevaban siempre con ellos a sus pequeñas mascotas para deleitarse permanentemente con su canto.
Actualmente, los chinos siguen valorando a los grillos, sobre todo, desde un punto de vista gastronómico

sábado, febrero 28, 2009

Humo de sapo


Desde hace un tiempo, se está desarrollando en Irán una nueva forma de consumir drogas naturales: fumar piel de sapo. La flamante moda ha propiciado la cría a gran escala de estos batracios, cuya piel, una vez seca, provoca efectos alucinógenos al ser fumada.
El doctor Mokri, del Centro Nacional de Estudio de la Toxicomanía, ha lanzado una campaña para alertar a la opinión pública sobre este fenómeno que podría conducir a un gran abuso en un futuro próximo, ya que los consumidores de esta sustancia corren el riesgo de volverse dependientes de los tóxicos químicos que producen naturalmente los sapos para ahuyentar a sus enemigos.
Irán invierte anualmente más de seis millones de euros para combatir el tráfico de drogas y asistir a sus casi cuatro millones de toxicómanos.

miércoles, febrero 25, 2009

Los mejores maestros


Cuando, en 1995, Brian Wilson resultó gravemente herido en un accidente automovilístico, sus médicos determinaron que este bombero de 51 años no hablaría nunca más y pasaría el resto de su vida acostado en su cama. Pero dos loros charlatanes pudieron más que la ciencia médica.
“Dos pájaros me enseñaron a hablar nuevamente”, explica Brian desde su humilde morada de Damascus, en los suburbios de Washington (EE.UU.), donde vive con más de 80 volátiles.
“La herida de mi cabeza fue tan grave que se suponía que no podría volver a hablar, por lo menos, no más que un niño de dos años”, cuenta. Pero dos loros que tiene desde su adolescencia se instalaron a su cabecera y no pararon de hablarle. “Y de repente salió una palabra, y luego dos, y más y más”. Y no del pico de los pájaros, sino de la boca del herido.
En prueba de agradecimiento, el ex bombero, que ya no puede trabajar, pero que habla y se desplaza casi normalmente, decidió dedicar su vida a las aves que le devolvieron la palabra.
“Hago todo lo que puedo por ellos”, dice, en su casa transformada en refugio para loros que ya no son queridos por sus dueños. “Tienen todo lo que pueden desear”, agrega.
Cuando llega uno nuevo, queda en cuarentena en el garage de la casa hasta que es revisado por el veterinario. Luego se le busca un nuevo hogar o se queda con sus nuevos compañeros.
No es algo fácil de sostener económicamente, sobre todo ahora que Brian acaba de quedarse con 80 aves cuyo dueño ya no podía cuidar. El ex bombero invierte todos sus ahorros y su magra pensión de discapacidad para cubrir los U$S 6000 mensuales necesarios para mantener a sus loros, y actualmente se ve obligado a rechazar a tres nuevos inquilinos en promedio cada semana.
Para poder recibir donaciones deducibles de impuestos, Brian Wilson ha creado su fundación, la Wilson Parrot Foundation. Y para llegar a fin de mes, organiza espectáculos con sus pájaros parlanchines en cumpleaños o reuniones empresarias. También enseña las normas de seguridad en caso de incendio, tiroteo o accidente con la ayuda de sus amiguitos de plumas multicolores. Así, uno de los loritos ha aprendido a desplomarse y hacerse el muerto cuando resulta alcanzado por la bala de espuma de una pistola de juguete.
“Yo quería ser bombero hasta los 98 años para salvar a la gente, y daría todo para hacerlo”, asegura Brian. “¿Se preguntan por qué me dedico a salvar pájaros? Me ayudaron a poder hablar otra vez, por eso cuido de ellos”.

lunes, febrero 23, 2009

La que hay que proteger


Los cuidadores del Museo de Besançon (Francia), recibieron con gran alegría el nacimiento de Tahina, uno de los pocos propithecus coronatus que existen actualmente. Estos monos, especie de lémures extremadamente raros, son endémicos de Magadascar, donde corren grave peligro de extinción. Más difícil es aun que sobrevivan en cautividad: sólo hay 17 individuos en todo el mundo.
Tahina, que en malgache significa “la que hay que proteger”, necesita ser alimentada a mano porque su madre no tiene leche; pero pasa muchos ratos con ella para mantener su equilibrio emocional.
Durante estos últimos años, el Museo de Besançon se ha especializado en la reproducción de especies raras y amenazadas. Participa activamente en la conservación de los propithecus coronatus desde 2002 y hoy cuenta con una familia compuesta por la pareja reproductora, Ulrick y Vick, y sus dos hijos, Douany y Bafana. Vick tiene pequeños cada año, pero uno de cada dos muere antes del segundo día.
El público deberá esperar la llegada de la primavera para poder conocer a Tahina, que pesaba menos de 100 gramos cuando nació.

sábado, febrero 21, 2009

No es una vaca cualquiera

Según un estudio británico publicado recientemente por el diario digital Anthrozoos, tratar bien a las vacas y, en particular, ponerles un nombre, aumenta su producción de leche.
Los investigadores de la universidad de Newcastle señalan que las vacas lecheras que gozan de un “trato personalizado” rinden hasta 250 litros más por año. “Así como la gente responde mejor a un trato individualizado, las vacas también se sienten más relajadas y felices si se les presta mayor atención”, explicó Catherine Douglas, responsable del estudio. “Darle más importancia al individuo (en relación al grupo), como llamar a una vaca por su nombre o relacionarse cada vez más con ella a medida que va creciendo, mejora no sólo el bienestar del animal y su percepción del ser humano, sino que acrecienta también su producción lechera”, concluyó.


jueves, febrero 19, 2009

Adiós a los encantadores de serpientes


Cinco mil encantadores de serpientes se manifestaron este martes en Calcuta (India) contra una ley de protección de la fauna salvaje que prohíbe el uso de animales con fines lucrativos y que, por lo tanto, significa el fin de los flautistas callejeros que desde hace siglos hacen salir a sus cobras de cestos de mimbre.
“Encantar serpientes es un derecho natural e inalienable”, explicó Langra Brede, 35 años, que ya ha sido mordido dos veces durante su carrera. “Nuestros antepasados encantaban serpientes, nosotros hemos crecido así y esto es, sencillamente, lo único que sabemos hacer”, añadió.
De hecho, la ley rige desde hace más de diez años y los 800.000 encantadores de serpientes de la India se sienten privados de una parte de sus medios de vida.
En el este del país, la mayoría de estos hombres pertenecen a la comunidad nómade Bedia, cuyo saber se transmite de generación en generación. Miles de ellos se encuentran “al borde de la hambruna” y esta ley “pone en peligro la supervivencia de la comunidad Bedia, de 1000 años de antigüedad y parte integrante del patrimonio de Bengala”, declaró el sindicalista Raktim Das, quien intenta obtener del gobierno una exención de la ley o, por lo menos, la creación de granjas para criar serpientes donde los bedias podrían trabajar.
Durante esta última década, han sido muchos los encantadores de serpientes que se han ido de las metrópolis hindús; otros intentan su suerte proponiéndoles a los turistas fotografiarlos con los reptiles.
Pero para los grupos defensores de los animales, los encantadores no son más que crueles impostores que maltratan a sus serpientes para enseñarlas a erguirse al son de la flauta. Según estas entidades, los encantadores de cobras suelen arrancarles los colmillos a sus reptiles y alimentarlos con leche, y los condenan a una muerte segura cuando se los llevan de su hábitat natural.