
Gracias a la propuesta de DNA2Diamond, empresa norteamericana con sede en Pennsylvania, cualquier mascota puede continuar con su dueño incluso después de muerta. Claro que no en su “envase” original, ya que esta compañía la devuelve transformada en un diamante formado por carbono extraído de los pelos o las cenizas del animal, por lo que contiene su ADN.
El costo de la piedra preciosa puede ir de 2.000 a 18.000 dólares, según su tamaño.