jueves, enero 15, 2009

La buena leche


Janelle Williams, una norteamericana de 27 años, ha estado amamantando a su perrito, enfermo, hasta conseguir su completo restablecimiento. El cachorrito, comprado en noviembre pasado, se negaba a alimentarse y se debilitaba cada vez más. Y cuando rechazó la leche en polvo que el veterinario recomendó, Janelle pensó que tal vez aceptaría su propia leche. “Como yo todavía le doy el pecho a mi hijo de dos años, me puse un poco de leche en un dedo y el perrito lo lamió”, explicó. Y añadió que, acto seguido, el cachorro se instaló cómodamente sobre ella y empezó a succionar su pezón.
Johnny, el hijito de la señora Williams, aceptó muy bien la situación. “Johnny señaló mi teta derecha y dijo ‘la teta del perro’, luego indicó la izquierda y la llamó ‘la teta de Johnny’”, contó Janelle.
Según los médicos, mientras el perro disfrute de buena salud y los pezones de Janelle Williams estén limpios, esta práctica no implica ningún riesgo.

No es el único caso conocido: en la foto, Kura Tumanako amamanta a su perrita Honey tras haber hecho lo propio con su hijita (que también se llama Honey). Lo hace para no desperdiciar la leche que le sobra, pero, sobre todo, porque cree que así el animal será siempre el más fiel protector de su nena.
Después de todo, si los hombres toman leche de las hembras animales, ¿por qué los animales no podrían alimentarse con la leche de las hembras humanas?