martes, enero 13, 2009

Las apariencias engañan



El zoo japonés de Kushiro ha intentado sin éxito durante un año que dos osos polares se aparearan antes de descubrir que el macho era, en realidad, una hembra.
En enero de 2005, las autoridades del parque habían comprado un osezno con la intención de unirlo a Kurumi, una osa soltera del zoo. El recién llegado, llamado Tsuyoshi, como un famoso jugador local de béisbol, se hizo rápidamente muy popular entre los niños que acudían a conocerlo.
Pero durante la última primavera, en la estación del amor, Tsuyoshi no demostró ningún interés por su compañera. “En aquel momento creímos que era demasiado joven”, contó Hiroyuki Kubono, uno de los guardas. Al mismo tiempo, y por primera vez en cuatro años, se dieron cuenta de que Tsuyoshi orinaba de la misma manera que Kurumi. “Eso sí nos pareció muy extraño”, agregó el cuidador.
Una primera prueba de ADN reveló que el oso era, probablemente, una hembra, pero los responsables del zoo quisieron estar seguros e hicieron anestesiar al animal para examinar de cerca sus partes íntimas. “Es una hembra, sin lugar a dudas”, confirmó el guarda.
Ahora, las autoridades del parque no saben si quedarse con Tsuyoshi, tan querido por los niños, o cambiarlo por un macho, uno de verdad.
No son los únicos en haber cometido este error: el “hermano” de Tsuyoshi, adoptado por otro zoo y que acaba de cumplir tres años, ha resultado ser, también, una hermana.