domingo, abril 06, 2008

Se dice de mí... (VI)


SER UNA RÉMORA
Ser un impedimento, un estorbo, algo que retrasa o difi­cuIta de alguna manera el cumplimiento de una acción. Es un excelente escritor, pero los años ya van siendo una rémora y tarda muchísimo en sacar una nueva no­vela.
Las rémoras son unos pececillos marinos, de entre 20 y 40 centímetros de longitud, cubiertos de escamas duras y espinosas. Viven en simbiosis con los ti­burones y con otros grandes peces, a los que se adhieren mediante una especie de ventosa que tienen en la cabeza, para trasladarse de un sitio a otro, y de cuya comida se sirven; a cambio, hacen un trabajo muy útil limpiando y desparasi­tando la piel del otro pez. Según los marineros de épocas pasadas, muy aficio­nados a supersticiones y a narrar relatos fantásticos, la rémora era un pececillo mágico que tenía el increíble poder de hacer detener a cualquier embarcación que se topara con él; creencia que recogen, entre otros, el escritor romano Pli­nio el Viejo (23-79 d. C.) en su Historia natural y san Ambrosio (339-397) en el Hexameron.

LA CABRA TIRA AL MONTE
Se usa esta frase para indicar que somos animales de costumbres, que cada cual orienta sus acciones o actitudes hacia sus hábitos, gustos o aficiones. Ya sabes, yo soy de mar y la cabra tira al monte. En cuanto ten­go un par de días libres me voy a la playa. La cabra, por mucho que se la intente llevar por el llano, acaba triscando en las zonas más abruptas y escarpadas.

CON EL RABO ENTRE LAS PIERNAS [IRSE; MARCHARSE; ESCAPAR(SE); HUIR; SALIR]
Alguien se va con el rabo entre las piernas cuando ha sido vencido por com­pleto, humillado y escarmentado. Nadie se atrevía a decirle que es un mentiroso, pero María se lo dijo y él, en vez de enfadarse, se fue con el rabo entre las piernas. Algunos animales, como los perros, cuando huyen atemorizados meten la cola entre las patas. Esto se debe a que bajo la cola está el ano, donde hay unas glán­dulas que identifican al animal ante otros individuos de su especie, y que son una suerte de «carnet de identidad . Sabido es que los perros, por ejemplo, es­tablecen sus contactos sociales oliéndose el ano. El animal que escapa con el rabo entre las piernas oculta tales glándulas, está avergonzado, derrotado y no quiere que lo identifiquen.

EL CHOCOLATE DEL LORO [SER]
Aludimos con esta curiosa frase a un ahorro in­significante con respecto a la reducción de gastos que se pretende. La empresa quie­re reducir gastos limitando el uso del material de oficina: folios, bolígrafos ...; a mí me parece que eso es el chocolate del loro y que el verdadero ahorro se hace de otra forma ...
Para explicar el origen del dicho se cuenta el chascarrillo de una dama de la alta sociedad venida a menos que veía que su fortuna menguaba día a día a causa de sus dispendios en caprichos varios. La buena señora tenía un lorito al que mima­ba en extremo y al que había acostumbrado a comer chocolate a diario. Pensan­do en reducir gastos, lo primero que se le ocurrió fue retirarle al loro sibarita la ración diaria de chocolate, hecho que, evidentemente, no arregló la situación.


DICCIONARIO DE DICHOS Y FRASES HECHAS
Alberto Buitrago