martes, mayo 27, 2008

Frasier, el león sensual


En los años ‘70, un zoo de California, el California’s Lion Country Safary, decidió que la decena de leonas que albergaba tuviera descendencia, para lo que seleccionaron a cinco jóvenes, robustos y vigorosos machos. Pero sucedió que las damas no quisieron saber nada del asunto y los rechazaron , incluso ferozmente y a mordiscos, cuando sus pretendientes se acercaron más de lo que ellas deseaban.
Las autoridades del zoo emprendieron la búsqueda de nuevos candidatos, y como no conseguían encontrar a ninguno adecuado, terminaron comprándole a un circo mejicano en quiebra un viejo león, llamado Frasier, cuyo estado, tras tantos años de vivir enjaulado, daba pena. Estaba muy flaco, medio pelado y casi sin dientes, y el pobre cojeaba y tenía miedo de todo.
En realidad, nadie en el zoo creía que el animal despertaría la atención de alguna de las hembras, por lo que la sorpresa general fue mayúscula cuando observaron que éstas peleaban por él y se disputaban sus favores. Lo mimaban tanto que incluso le masticaban la carne, en consideración a su falta de dientes.
Con semejante harén, el viejo macho “resucitó” y revivió una segunda juventud; desplegó incansablemente toda su energía para satisfacer a sus novias, con las que concibió 35 descendientes durante los 16 meses que convivió con ellas, hasta que murió, apaciblemente, en 1972.
Al año siguiente se estrenó la película basada en su vida Frasier, el león sensual.