jueves, septiembre 13, 2007

Adiós, amigo


Alex, el loro más famoso del mundo, murió la semana pasada mientras dormía en su jaula, aparentemente, por causas naturales. Tenía 31 años y estuvo toda su vida con Irene Pepperberg, psicóloga e investigadora del mundo animal, que lo había comprado en una tienda de mascotas en 1977 y en seguida descubrió en él capacidades de comunicación y aprendizaje extraordinarias. Este lorito africano, que aprendió cientos de palabras en inglés con las que construía pequeñas frases, fue protagonista de numerosos estudios científicos, artículos, reportajes, documentales y programas televisivos. Según la doctora Pepperberg, Alex podía identificar 50 objetos diferentes, siete colores y cinco formas y sabía contar hasta seis. También había integrado varios conceptos: más grande, más pequeño, idéntico, cero... En el diario trabajo de laboratorio, a veces había que repetir las pruebas 60 y 70 veces para obtener resultados estadísticos significativos, y si bien al principio el lorito colaboraba gustoso, después de las primeras 15 o 20 repeticiones se sentía frustrado y empezaba a agitar las plumas o tiraba todo al suelo.
La doctora, cuyo trabajo ha supuesto un gran adelanto en las investigaciones sobre la aptitud de los animales para aprender el lenguaje humano, sostenía que la capacidad intelectual del ave se equiparaba a la de un niño de cinco años. Alex seguía incorporando palabras nuevas: el mes pasado dijo “siete” por primera vez. También corregía a Griffin y Arthur, los otros dos loros del laboratorio, cuando pronunciaban mal: “Hablen bien”, les decía.
Los loros de las especies de Gabón, Amazonas y Ara pueden vivir 60 años o más. No ha sido el caso de Alex, quien, el pasado jueves por la noche, cuando su cuidadora lo introdujo en su jaula tras la sesión de trabajo, la miró y le dijo: “You be good, see you tomorrow. I love you” (“Pórtate bien, hasta mañana. Te quiero"). Al día siguiente fue encontrado muerto.