martes, julio 24, 2007

Diminuta y temeraria

Zoey, una perrita chihuahua de 10 meses, se ha convertido en la heroína de sus dueños, Denise y Monty Long, y de todo Loveland (Colorado, EE.UU.), al salvar de una muerte cierta a su nietecito de apenas un año. El pequeño Booker West estaba jugando en el patio trasero de la casa de sus abuelos cuando una serpiente cascabel (comunes en la región) surgió de entre unos arbustos, sacudió su cola y se enderezó ante él en posición de ataque. Zoey se interpuso ladrando entre el animal y el bebé, y fue ella quien recibió varias mordeduras en la cabeza que hicieron temer por su vida. Pero gracias al suero antiveneno que el veterinario le aplicó inmediatamente y todos los cuidados que le fueron prodigados después, la perrita consiguió sobrevivir y sólo le ha quedado una cicatriz como toda secuela.