domingo, julio 29, 2007

Oro amargo




Las leyendas japonesas refieren que los samurais tomaban un trago de bilis de oso antes de entrar en combate para volverse invencibles. Los chinos creían (y creen) que si la ingerían se convertirían en superdotados sexuales, además de curarse de casi todos los males conocidos. Más de 3000 años después, la ciencia reconoce sus propiedades beneficiosas para, por ejemplo, disolver cálculos biliares o aliviar las dolencias inflamatorias, y a pesar de que hace más de medio siglo que el ácido ursodeoxicolico, nombre químico del principio activo de la sustancia, se consigue en laboratorio y, por otra parte, se han descubierto sucedáneos muy válidos a partir de la bilis de cerdo o de toro, el comercio de la bilis del oso asiático negro sigue en pleno apogeo. Los datos publicados por los diversos organismos de protección de animales que se esfuerzan en revertir esta situación son escalofriantes, y no se puede contar con cifras exactas, ya que los chinos minimizan el tema y niegan los resultados de censos difundidos por dichos organismos. La realidad comprobada es ésta: existen entre 7000 y 12.000 osos en China, Vietnam y Corea del Sur que viven confinados en 247granjas de bilis”, lugares adonde son llevados cuando son bebés por cazadores que los sacan de sus guaridas mientras la madre ha salido a buscar comida. Los oseznos son encerrados por el resto de su vida útil en jaulas en las que ni siquiera pueden incorporarse y dos veces por día su cuidador recoge la bilis que la vesícula segrega cuando comen. Para la extracción del oro amargo, mediante una incisión en el abdomen del oso (que generalmente se infecta y queda sin ningún cuidado) se introduce un catéter que lo drena y deposita en un recipiente dispuesto para tal fin. Los granjeros les arrancan las uñas y les rompen los dientes para que no puedan atacarlos. Los animales sufren lo indecible y cuando oyen una voz humana se golpean contra las rejas de sus jaulas y se muerden las garras hasta sangrar. Si en su habitat natural un oso asiático negro vive unos 30 años, en estas condiciones no llega ni a la mitad. Cuando su organismo empieza a elaborar menos cantidad de bilis, lo matan o, simplemente, dejan que muera de hambre.
Un kilo de bilis de oso cuesta U$S 1000 en el mercado chino y actualmente la producción ronda los 7000 kg anuales, buena parte de los cuales se exporta a Canadá, EE.UU, Australia y Gran Bretaña. Ya no se utiliza solamente como medicina; interviene en productos tan poco relacionados como champú, dentífrico o vino, para así obtener un precio más elevado por estos artículos.
El año pasado, China rechazó la intimación hecha por el Parlamento Europeo para terminar con las granjas de bilis. "Mientras no encontremos un buen sustituto, no podemos aceptar la resolución del Parlamento Europeo que exhorta a China a eliminar la cría de osos en granjas", declaró Wang Wei, funcionario del Departamento Estatal de Silvicultura de ese país. "Limitaremos la cantidad de extracciones de bilis y el número de osos criados en las granjas en función de las necesidades de la medicina tradicional", concluyó.
Numerosas organizaciones intentan terminar con esta situación. La WSPA (Sociedad Mundial para la Protección de los Animales) tiene un equipo de detección de bilis de oso (prohibida en Europa) en medicinas y otros productos. La Unión Europea pide clausurar todas las granjas de osos antes de la celebración en Beijing de los Juegos Olímpicos de 2008, y desde hace unos meses, asociaciones de defensa animal como One Voice o Aasian Karhutarhaus han puesto en marcha campañas online de boicot a los Juegos que suman firmas permanentemente. Para dejar la tuya: http://www.aasiankarhutarhat.com/adressi/adressi.php