lunes, agosto 06, 2007

Con los días contados


Hace 15 años eran 1000 las lechuzas moteadas (o cárabo manchado) que habitaban en las oquedades naturales de los árboles más grandes y añosos (los más apetecidos por los industriales madereros) de los vastos bosques de Colombie-Britannique (provincia del oeste de Canadá), considerado como el último santuario de estas aves. Actualmente hay contabilizados 23 ejemplares, situación que ha movilizado a numerosas organizaciones ecologistas y de defensa animal y ha desencadenado una polémica que no parece tener fin entre estos organismos y un grupo de científicos enviados por el gobierno provincial canadiense para intentar encontrar alguna solución a la inminente desaparición de la especie. La discusión se ha generado porque los especialistas proponen capturar los pocos pájaros que quedan para que se reproduzcan en cautiverio, mientras que los ecologistas creen que esto sería más bien una invitación para que los bosques más antiguos de la provincia sean desforestados por las madereras, lo que terminaría con la posibilidad de una reintroducción de estas rapaces en su medio natural. Ya que son predadores pasivos, que prefieren esperar a que su presa se acerque en lugar de ir a buscarla, si hubiera tala de árboles miles de animalitos de distintas especies huirían, entre ellos, los que constituyen su fuente de alimentación, por lo que las últimas lechuzas moteadas morirían irremediablemente.