viernes, agosto 24, 2007

Gallinita querida


Vicky Mills, de 24 años, y su gallina Lily, de tres, son galesas (Cwmbran, Reino Unido) y viven juntas desde que Lily era un pollito. Hace poco, Lily se lastimó una pata con un alambre de púas y en lugar de curarse, la herida ha ido empeorando, al punto que es necesario amputarle la pata para salvarle la vida.
Vicky no ha dudado un segundo en renunciar a sus vacaciones, y no sólo para estar junto a su gallinita en estos momentos difíciles, sino porque ha tenido que endeudarse y pedir un préstamo al banco para poder pagar los casi 2700 euros que cuestan las siete operaciones que el veterinario tiene que hacerle a Lily, que, además, se está recuperarando de una depresión provocada por el accidente. “La quiero mucho, y se me habría roto el corazón si le hubiese pasado algo. Es mucho más graciosa que un gato o un perro", cuenta Vicky. "Tiene la suerte de poder saltar sobre una pata, pero a veces intenta rascarse con la pata herida y se cae", añade. Y nosotros agregamos: “Fuerza, Lily. Ya verás lo bien que saldrás adelante con todo el sacrificio, amor y cuidado que estás recibiendo”.