miércoles, agosto 29, 2007

Sanos y salvos


Un equipo de veterinarios de la universidad Anhembi Morumbi de Sao Paulo (Brasil) consiguió extraer los huevos del interior de una tortuga que no los expulsaba por ella misma, a pesar de que ya estaban maduros y el embarazo había llegado a su término. Pero a veces se da entre los reptiles y otras especies el fenómeno conocido como retención fetal; es decir, si las condiciones para construir un nido no son buenas o la hembra sufre desnutrición o algún impedimento físico, la parturienta no empuja y los huevos quedan en su organismo, lo que suele acarrearle la muerte. Para esta mamá tortuga, sometida a anestesia general y sierra eléctrica, la historia tuvo un final feliz, y hoy sus bebés están bien cuidados en una incubadora mientras esperan que ella se reponga de la exitosa cesárea.






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