martes, agosto 28, 2007

Se dice de mí... (II)




¡A OTRO PERRO CON ESE HUESO!
Se expresa ante el engaño. Se da a entender que no se cae en la trampa, por muy sugerente que sea el premio que, en apariencia, se ofrece.

Alude a la ingenuidad de los canes, los cuales corren desesperadamente ante un hueso que se les lanza, o ante un palo o cualquier cosa. También se refiere a los perros escarmentados, los cuales reciben una agresión después de haber sido llamados con el truco del hueso.
Del libro Dichos y Frases Hechas, de J. Calles Vales y B. Bermejo Meléndez. Editorial LIBSA (Madrid, España).

CABEZA DE CHORLITO
Se aplica a las personas ligeras, irresponsables o frívolas.

El chorlito es un pequeño pájaro de patas muy largas y de cuello robusto, lo cual hizo imaginar que carecía de cabeza. Por su conducta, no es considerado como un pájaro excesivamente inteligente: construye sus nidosen el suelo, de modo que las alimañas y los hombres pueden quitarle los huevos o los polluelos sin ningún trabajo. Estas características, junto a su caminar saltarín, formaron la comparación: una persona con cabeza de chorlito es también una persona ingenua, aturullada, poco previsora y descuidada.
Del libro Dichos y Frases Hechas, de J. Calles Vales y B. Bermejo Meléndez. Editorial LIBSA (Madrid, España).

LÁGRIMAS DE COCODRILO
Se dice de los lamentos, penas o llantos fingidos. Falsedad en los sentimientos.

Es una comparación antiquísima. Ya los egipcios decían que los cocodrilos que infestaban las aguas del Nilo lloraban mientras devoraban a sus víctimas. El cocodrilo era un animal mítico y se le atribuían leyendas terribles, entre ellas, esta facultad de llorar cuando estaba comiendo. La explicación es bastante más prosaica: los cocodrilos lloran para humedecer sus ojos, y lloran aunque no estén comiendo. Sin embargo, cuando comen, lloran más, sólo porque las glándulas salivares están muy cerca de las glándulas lacrimales y se estimulan al mismo tiempo.
Del libro Dichos y Frases Hechas, de J. Calles Vales y B. Bermejo Meléndez. Editorial LIBSA (Madrid, España).

ACERTAR COMO EL BURRO FLAUTISTA
Acertar por casualidad.

La fábula de El burro flautista fue compuesta por Tomás de Iriarte (1750-1791); en ella afirmaba que los literatos sin reglas del arte, si aciertan con algo bueno, es por casualidad. Ponía como ejemplo a un borrico, el cual se acercó a oler una flauta. El burro dio un resoplido y la flauta sonó, por casualidad. Iriarte cierra su fábula con estas dos estrofas:

«“¡Oh!, dijo el borrico;
¡qué bien sé tocar!
¡Y dirán que es mala
la música asnal!”
Sin reglas de arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.»
Del libro Dichos y Frases Hechas, de J. Calles Vales y B. Bermejo Meléndez. Editorial LIBSA (Madrid, España).