jueves, agosto 16, 2007

No hay derecho


Hace 25 años, Hiasl y Rosi, dos chimpancés por entonces bebés, fueron capturados en su Sierra Leona natal (oeste africano) y transportados de contrabando a Viena (Austria) para ser vendidos a laboratorios farmacéuticos con fines de experimentación. La policía los descubrió a tiempo y los llevó a un hogar de protección de animales, donde han vivido hasta ahora, cuando la falta de fondos ha obligado a este centro a cerrar sus puertas. Compadecidos ante el futuro incierto de ambos primates, y para que no terminen sus días en las jaulas de un laboratorio, los ciudadanos vieneses han acordado hacerse cargo de los gastos mensuales que se deriven de su alojamiento, manutención y cuidados veterinarios necesarios (unos € 5000). Pero como los chimpancés no tienen derechos legales no pueden recibir donaciones, por lo que una asociación está luchando para que la justicia les conceda el derecho de tener un tutor legal que administre ese dinero. Esta demanda ha sido rechazada por el juez, que alega que en el caso de Hiasl y Rosi no existe urgencia ni discapacidad mental, condiciones necesarias para otorgar tal derecho. El abogado de la asociación, Eberthart Tejer, ya ha comunicado su intención de llevar el caso hasta la mismísima Corte Europea de Derechos Humanos, en Estrasburgo.
Los derechos de los animales son un tema controvertido, debido a que no existe consenso sobre ellos ni acuerdos internacionales al respecto. Nueva Zelanda es el primer país que adoptó, en 1999, una ley que les reconoce tres derechos: el derecho a la vida, a la protección y libertad individual, y la prohibición de la tortura.