martes, octubre 16, 2007

Envidiable facultad


Es sabido que ciertos peces poseen una capacidad (ausente en los vertebrados superiores, tal vez por haberla perdido en el curso de la evolución), por la que pueden regenerar el corazón o un ojo. Gracias a la salamandra mejicana, llamada ajolote o axolotl, quizá algún día nuestro organismo podrá hacer crecer nuevamente un dedo cortado o regenerar un corazón dañado por un infarto. El doctor Juan Carlos Izpisua Belmonte, director del Centro de Medicina Regeneradora de Barcelona (España) y profesor del laboratorio de expresión genética del Instituto Salk (California, EE.UU.), intenta comprender cómo este animal es capaz de regenerar cualquier tipo de tejido en su cuerpo. El cíentífico y su equipo estudian los genes implicados en este proceso para determinar si también están presentes, en estado inactivo, en el ser humano, y en ese caso, la posibilidad de activarlos. Los resultados de los experimentos realizados con pollos y peces se revelan prometedores: “Despertar una capacidad latente me parece más fácil que crear un órgano gracias a células madre. Y eso evitaría un buen número de problemas, como el riesgo de rechazo”, declara el doctor Izpisua, quien dice que esta vía abre puertas inmensas en materia de regeneración y para la prevención de la degeneración de las células del organismo.