viernes, octubre 26, 2007

Niñera de ardillas


Para Mary Nacey, cuidar ardillas es un privilegio. Vive en San Carlos (norte de California, EE.UU.), y ya se ha ocupado de casi 150 ardillitas bebés abandonadas por sus madres. Las alimenta con biberones, les pone nombre y repara los daños que causan.
“Son criaturas de Dios”, explica esta voluntaria de una sociedad protectora de animales. “Han sido creadas con un propósito. Se parecen mucho a nosotros, porque ellas también tienen personalidades distintas”.
Con Jim, su marido, salva a numerosas ardillas caídas del nido y que apenas tienen quince días. Las cuidan durante seis semanas, hasta su completo destete, y las llevan un corto tiempo a la pajarera de la sociedad antes de devolverlas a la naturaleza.
Aunque su misión le exige mucho tiempo, Mary Nacey prefiere ocuparse de estos bebés y obsevarlos antes que ir al cine o al restaurante. No puede evitar la tristeza al verlas partir: “Son como pequeños personajes de Walt Disney. Cada uno de ellos es único”, expresa.