domingo, marzo 16, 2008

Hogar, dulce hogar


Es tal la cantidad de abejas que viven en la casa de los Stathatos, en San Marino (California, EE.UU.), que puede verse cómo rezuma la miel por el papel pintado de las paredes del comedor.
Hasta ahora, los insectos han sido buenos inquilinos y han cohabitado pacíficamente durante más de 20 años con los habitantes humanos del lugar, Helen et Jerry Stathatos, quienes nunca se han sentido molestos por la situación. Pero últimamente, las abejas se han vuelto más invasoras y han llegado hasta una habitación de la planta superior, según declara Dustin Mackey, un especialista en lucha contra insectos que acudió a la vivienda y los aspiró con sus aparatos a través de la ventana de ese cuarto. “La casa huele muy bien, uno creería estar en un frasco de miel”, señaló. Y dijo que el señor Stathatos no permitió que desalojara a las demás abejas del resto de la casa, para lo que habría sido necesario derribar varias paredes donde miles, tal vez millones de ellas, están establecidas hace tanto tiempo.