viernes, marzo 07, 2008

Instinto paternal


Hasta hace dos semanas, Billy llevaba una vida no muy diferente a la de cualquier otro boxer. Pero todo cambió tras el nacimiento de Lilly, una cabrita que fue abandonada por su madre a las pocas horas de haberla parido.
Lilly resultó la más débil de una camada de tres, y su madre tuvo que dejarla porque sólo podía criar a sus otros dos hermanitos, más fuertes y con mayores probabilidades de vivir. Y, con toda seguridad, habría muerto si Billy no la hubiera adoptado como si fuera su propio bebé. Es conmovedor ver como el perro cuida de la cabrita en todo momento, de día y noche. Incluso duerme con ella, y la lame para limpiarla y la protege de cualquier situación peligrosa que pueda darse en su hogar, el Pennywell Farm Wildlife Centre (Devon, Inglaterra)
La dueña de Billy, Elizabeth Tozer, comenta que su boxer y la cabrita se han vuelto inseparables. “Es muy divertido ver cómo Lilly sigue a Billy por todas partes”, dice, “duermen juntos y Billy le limpia el hocico después de comer”.