sábado, diciembre 08, 2007

Sanas y salvas



Las cebras de Grévy, que sufrieron el año pasado una epidemia mortal de la enfermedad del carbón en Kenia, han vuelto a ser consideradas a salvo del peligro de extinción. Según el Servicio keniata de la Vida Salvaje (KWS), una intervención rápida consiguió preservar a los animales, prácticamente eliminados por la enfermedad a la que se sumó una terrible sequía.
"Después de ser informados de que las cebras de Grévy estaban muriendo, movilizamos a nuestros equipos y decidimos vacunarlas masivamente contra la enfermedad del carbón y otras más”, precisó Patrick Omondi, responsable en el KWS de la gestión de las especies. “Contuvimos la amenaza y nos aseguramos de que el nivel de la población de estas cebras, extremadamente bajo, no seguiría disminuyendo. Ahora estamos trabajando en un programa de cinco años para acrecentar su número”, señaló.
Se calcula en menos de 2000 la cantidad de cebras de Grévy en estado salvaje; de ellas, unas 1800 viven en Kenia, en las llanuras de la reserva nacional de Samburu, al norte de Nairobi, y el resto, en el sur de Etiopía. Tras la gran cantidad de bajas causadas por la epidemia en Samburu, los científicos alertaron sobre la posible extinción de la especie.
Además de las enfermedades y los depredadores, la existencia de las cebras de Grévy –que deben su nombre al primer espécimen descrito por los científicos, obsequio del emperador Menelik de Etiopía al presidente francés Jules Grévy en 1882–, se ve amenazada por la explosión demográfica y las migraciones humanas que invaden su hábitat. Desde el año 2000, las cebras Grévy figuran en la lista de las especies en peligro de la Unión Mundial.