domingo, febrero 24, 2008

De sapoductos y otros inventos



En todo el mundo, los batracios salen de sus refugios invernales para iniciar los ciclos de reproducción y migración en cuanto las condiciones climáticas se suavizan. Todos los años, sapos, ranas y tritones realizan el mismo camino que los lleva a los estanques y lagos donde nacieron, y son capaces de recorrer muchos kilómetros por noche para llegar a ellos. Pero cada vez más, las carreteras ocupan estos pasillos migratorios, y un estudio efectuado en Francia estima que decenas de miles de animalitos mueren anualmente en ese país aplastados bajo las ruedas de los vehículos. Se calcula que 20% de la población de sapos comunes y 40% de ranas bermejas desaparece cada año.
A fin de paliar este alto índice de mortandad, asociaciones y autoridades regionales francesas se han inspirado en acueductos y gaseoductos y han implementado los sapoductos, unos túneles que pasan por debajo de las carreteras y que les permiten a los batracios atravesarlas sin peligro.
Desgraciadamente, este tipo de instalación resulta muy cara, alrededor de € 225.000 por kilómetro vial, por lo que, durante el periodo de migración, miembros de asociaciones de protección de la naturaleza colocan en las rutas unas barreras de plástico que bloquean el paso de los anfibios y les obligan a bordearlas, hasta que caen en unos cestos situados a intervalos regulares, que son recogidos diariamente y llevados al otro lado de la carretera, donde recuperan su libertad y siguen su camino.
Esta técnica, muy eficaz, exige sin embargo mucha mano de obra, por lo que el voluntariado es más que bienvenido. En Bélgica, por ejemplo, la Asociación Natagora hace un llamamiento para participar en las 72 operaciones de salvamento organizadas en todo el país a partir de marzo. Más información en su sitio, natagora.be.