martes, enero 01, 2008

Los tres herederos


Buckshot, Katie y Obu-Jet no tendrán nunca más problemas económicos. Es que acaban de heredar de su dueño U$S 400.000 y una casa en Maryland (EE.UU.), en la que están llevando una apacible existencia.
La verdad es que se trata de una fulgurante ascensión social para este beagle y los dos labradores, que vivían en la calle cuando Ken Kemper los recogió. A partir de ahora habitarán en la mansión de su dueño bajo los cuidados de su guardián, Roy Grady.
Con unos haberes que suman unos U$S 800.000, los tres perritos degustan, entre otras delicias, una cena semanal de spaghetti y albóndigas de carne cocinadas a “La Bella y el Vagabundo”. “Les encanta”, afirma Roy Grady.
Los gastos de salud tampoco plantean ningún problema: cuando hace poco Katie fue atropellada por un coche, tuvo que costear no menos de 40 visitas al veterinario para curarse las patas y una cadera rotas. La factura ascendió a U$S 6000.
Karin Anderson, albacea testamentaria, declaró que cuando los perritos fallezcan transferirá el resto de la herencia a alguna obra de caridad para los animales.
Buckshot, Katie y Obu-Jet no son el único caso conocido de mascotas que heredan fortunas: desde el verano pasado,Trouble, la pequeña maltés blanca de Leona Helmsley, se permite todos los caprichos que se le ocurren con los 12 millones de dólares que su dueña le dejó al morir.