jueves, enero 17, 2008

Tiene todo calculado



El pez arquero, pequeña especie exótica muy común en los manglares y riberas de los océanos Índico y Pacífico, del norte de Australia y de Malasia, tiene un método de caza poco común y espectacular a la vez para conseguir los insectos que constituyen su alimento.
Toxotes jaculatrix (su nombre científico) proyecta con fuerza por la boca un chorro de gotitas de agua hacia un insecto posado sobre una ramita o una hoja, incluso en vuelo, que lo derriba. Puede acertar a una presa hasta a dos metros de distancia, logro notable para un pez que mide unos 15 cm. El procedimiento consiste en aspirar el agua y contraer bruscamente sus opérculos y maxilares, lo que provoca la expulsión del líquido por un pequeño canal en la punta de su hocico.
Pero eso no es todo, pues al estar sumergido, el pez arquero debe tener en cuenta el fenómeno de refracción, que hace que un objeto no sea percibido en su posición real fuera del agua, y antes de efectuar el “disparo” tiene que calcular muy bien la distancia y el ángulo correctos. Los investigadores han observado que la mayoría de los “tiros” los realiza con un ángulo de 70º a 80º, por lo que deducen que la precisión que obtiene proviene de un aprendizaje previo.
Y por si todo esto fuera poco, Toxotes jaculatrix tiene la habilidad de elegir muy bien a sus víctimas, pues ataca únicamente a los insectos a los que hará caer en un lugar de cómodo acceso para él.