jueves, enero 24, 2008

Pudo ser peor


Más de 30 águilas calvas sobrevivieron a una desastrosa caída en un camión lleno de tripas de pescado, que costó la vida de otras 20, y están recuperándose bien, según comunicaron los directivos del Kodiak National Wildlife Refuge de Anchorage (Alaska). Añadieron que dos aves habían muerto, pero la mayoría de las restantes pronto podrían ser liberadas.
El accidente se produjo cuando el pasado 11 de enero más de 50 águilas calvas se precipitaron en la caja descubierta de un camión de la empresa Ocean Beauty Seafoods. Trabajadores de esa compañía y el U.S. Fish and Wildlife Service lavaron a los pájaros con detergente para eliminar el aceite de pescado de su plumaje. Gary Wheeler, del Kenai National Wildlife Refuge, informó que las águilas pasaron la noche secándose en un almacén.
Estos animales están protegidos por una ley federal y matarlos constituye un crimen.
Miembros del U.S. Fish and Wildlife Service están investigando lo sucedido para decidir sobre la responsabilidad de Ocean Beauty Seafoods, manifestó Kim Speckman, agente especial a cargo de las averiguaciones. “Es obvio que en este caso nadie tuvo la intención de quebrantar la ley y que la empresa se ha mostrado muy sensible y cooperadora”, dijo.

1 comentario:

una_estanteria dijo...

Con intencion o sin ella, para variar...los pobres animalitos siempre salen mal parados, menos mal que esta vez todo quedó en un susto