jueves, noviembre 08, 2007

Gallinas de compañía



El nuevo mejor amigo del hombre no ladra, cacarea… Efectivamente, cada vez hay más ciudadanos estadounidenses que deciden adoptar gallinas. Aunque no son tan juguetonas como un cachorrito, sus dueños revelan que resultan una presencia relajante en el jardín. Por no mencionar los huevos bio. “No hay nada mejor para sosegarse que sentarse en el jardín a mirar cómo buscan insectos con sus picos y cacarean entre ellas”, explica Carla Allen, que cuida aves de corral en su rancho de San Marcos, en Texas.
No hay cifras que reflejen el entusiasmo de los hogares norteamericanos por este nuevo tipo de animal doméstico. “Es difícil determinar si los tienen como mascotas o para comérselos”, observa Bob Vetere, presidente de la Asociación de fabricantes de productos para animales domésticos. Pero lo cierto es que esta nueva tendencia beneficia a distintas empresas relacionadas, como la editorial que publica la revista Backyard Poultry (El Corral), que vuelve a salir tras 20 años de interrupción; según su editor, Dave Belanger, el número de abonados es, hasta ahora, diez veces mayor de lo que había previsto.
O la incubadora Murray McMurray en Webster City (Iowa), cuyas cifras de venta se han disparado: dos millones de pollitos en un año. Su presidente, Bud Wood, reconoce su asombro ante la cantidad de llamadas recibidas; la mayoría, de personas deseosas de consumir productos biológicos y que quieren saber de dónde vienen los huevos que comen.
Tal es el caso de Natalie Genco, que vive en Collevylle, en las afueras de Dallas. Esta madre de cuatro hijos afirma que los huevos procedentes de sus gallinas saben mejor que los que se venden en el comercio. Y añade que a sus hijos les encanta ir a buscarlos. “Es un poco como si cada día fuera Pascua”, confirma Sofía, de nueve años, mientras juega con las aves. Éstas se alimentan de los saltamontes y mosquitos que proliferan en tiempo caluroso y húmedo, explica Natalie Genco. Cada una de las nueve gallinas de la familia pone un huevo por día, y un único gallo vela por todas ellas. Es el rey del gallinero.