jueves, noviembre 01, 2007

Sin palabras


Hanna y su perro Baloo son inseparables. Esta nena norteamericana de cuatro años y su terrier mantienen un vínculo muy especial, pues ambos sufren la misma discapacidad: no oyen bien. Hanna fue adoptada cuando tenía 11 meses, y su mamá se dio cuenta en seguida de que algo no andaba bien. La pequeña tiene parálisis cerebral y es parcialmente sorda del oído derecho, pero gracias a un dispositivo externo, vive como cualquier otra niña de su edad. Y como muchas de sus amiguitas, quería tener un perro. Tanto insistió que, al final, sus papás llevaron a Baloo a casa, y desde el primer momento parecieron hechos el uno para el otro.
Cuando Hanna empezó a aprender el lenguaje de señas, inmediatamente se convirtió en la maestra de Baloo, quien a estas alturas ya sabe perfectamente cómo se “dice” en ese lenguaje sentado, quieto, voltereta, acuéstate y varias cosas más. Esta pareja no necesita oír ni hablar por señas para entender cuánto se quieren
Hanna y Baloo son citados a menudo para ayudar con su ejemplo a otros niños sordos a aceptar su hipoacusia.