sábado, junio 23, 2007

Puedo yo solita

Los científicos del zoológico Henry Doorly, en Nebraska, EE.UU., no podían explicarse la presencia de un tiburón martillo recién nacido en uno de los acuarios habitado por tres hembras que no habían "frecuentado" a ningún macho de esa especie en los últimos tres años. Una de las teorías que barajaban los biólogos era que una de las hembras hubiera conservado esperma en su organismo, proveniente de un contacto sexual anterior, pero el bebé tiburón no presentaba rastros de ADN paterno y, además, el semen así almacenado tiene una vida útil de cinco meses, motivo suficiente para desestimar esta posibilidad. En cambio, los mismos tests concluían que el "escualito" era genéticamente idéntico a una de las tres hembras, lo que demostró que había nacido por fecundación virginal o partenogénesis; es decir, que su mamá había desarrollado un huevo sin fertilización por esperma.
Las fecundaciones virginales son extremadamente raras y se dan en ciertas especies de aves, anfibios, reptiles y peces, pero no se habían observado nunca en peces cartilaginosos como los escualos. Los investigadores están preocupados por la supervivencia de los tiburones, pues, en la naturaleza, estos animales están amenazados por la pesca excesiva, y si la disminución de la población origina que las hembras se reproduzcan sin intervención del macho, la especie corre el riesgo de debilitarse, porque la partenogénesis reduce la diversidad genética y hace más difícil la adaptación de los animales a las nuevas condiciones ambientales y a las enfermedades.